1. ¿Qué ocurrió justo antes?
¿Estaba cansado, tenía hambre, estaba jugando, le pediste cambiar de actividad o acababa de recibir un “no”?
VitalKids | Desarrollo infantil y crianza consciente
Una guía para entender qué puede haber detrás de la conducta de tu hijo antes de intentar corregirla.
¿Quién soy?
Médica general y creadora de VitalKids.
Mi trabajo se enfoca en la comprensión del comportamiento infantil, el desarrollo, los hábitos y las dinámicas familiares, integrando conocimientos de medicina y neurociencia aplicada a la crianza.
A través de VitalKids, acompaño a madres que desean comprender mejor las necesidades de sus hijos y aprender a responder ante situaciones difíciles con herramientas prácticas, adaptadas a su realidad familiar.
“Le hablo bien, le grito, intento poner rutinas… y nada funciona”.
Cuando sientes que has intentado de todo y tu hijo sigue resistiéndose a las indicaciones, es natural preguntarte qué más puedes hacer.
Pero antes de probar otra estrategia, hay algo importante que necesitas comprender.
A los 4 años, tu hijo todavía está desarrollando capacidades como:
1 Controlar sus impulsos: detenerse antes de actuar.
2 Manejar la frustración: tolerar una espera, un cambio de planes o un “no”.
3 Seguir instrucciones: mantener la atención, comprender lo que le pides y llevarlo a cabo.
Por eso, algunas conductas que interpretamos como desobediencia también pueden estar relacionadas con habilidades que todavía están madurando.
Sin embargo, no todas las conductas tienen necesariamente la misma explicación.
Resistirse a una indicación, lanzar un objeto o tomar algo sin permiso son situaciones diferentes que debemos comprender dentro de su contexto.
Comprender no significa permitir. Significa tener más información para saber cómo responder.
Cuando aparezca una conducta difícil, comienza por hacerte tres preguntas:
¿Estaba cansado, tenía hambre, estaba jugando, le pediste cambiar de actividad o acababa de recibir un “no”?
¿Necesitaba esperar, detener un impulso, seguir una indicación o tolerar algo que no quería?
¿Cómo respondiste tú? ¿Cómo reaccionó tu hijo? ¿La situación mejoró, escaló o volvió a repetirse?
Un ejemplo cotidiano
Le pides que guarde sus juguetes y se molesta.
Antes de asumir que no quiere obedecer, observa:
No buscamos justificar la conducta. Buscamos información para responder mejor.
Hay situaciones en las que debemos intervenir inmediatamente, incluso si todavía no comprendemos qué está ocurriendo.
Por ejemplo, cuando un niño lanza piedras, golpea o realiza alguna acción que puede lastimarlo a él o a otras personas.
Primero protegemos. Después enseñamos.
1 Detén la conducta. Retira el objeto peligroso o ayuda al niño a alejarse de la situación de forma segura, sin gritos ni fuerza innecesaria.
2 Comunica el límite claramente. “No voy a dejar que tires piedras. Pueden lastimar. Vamos a alejarnos un momento”.
3 Enseña cuando esté más tranquilo. Habla brevemente sobre lo ocurrido, explica el límite y acompáñalo a reparar el daño cuando corresponda.
La firmeza y la comprensión no son opuestas. Tu hijo necesita ambas.
Durante los próximos tres días, elige una situación difícil que se repita en casa.
No intentes analizar todas las conductas. Comienza con una sola.
Cada vez que ocurra, completa este pequeño registro.
Puedes completar el registro aquí. Se guarda solo en este navegador; no se envía a VitalKids.
Al terminar, pregúntate:
Tal vez notes que ciertas situaciones aparecen durante las transiciones, cuando está cansado o cuando debe interrumpir algo que disfruta.
No necesitas encontrar una respuesta definitiva.
El objetivo es empezar a observar antes de reaccionar.
Cuando una conducta se repite, no siempre basta con cambiar la forma en que damos una indicación.
También necesitamos comprender qué está ocurriendo alrededor del niño, qué habilidades está desarrollando y cómo estamos respondiendo los adultos.
Esta guía te ayuda a dar el primer paso: reconocer patrones.
Pero cada niño y cada familia tienen circunstancias diferentes. Comprender qué está influyendo en una conducta requiere mirar su situación de manera más completa.
Realiza el registro durante tres días y, si quieres, compárteme qué observaste.
Podemos revisar juntas qué aspectos de su rutina, su entorno o sus respuestas sería importante explorar con mayor profundidad.
Si aparecen conductas que ponen en riesgo la seguridad de tu hijo o de otras personas, especialmente si se repiten, ocurren en diferentes entornos o generan preocupación importante, consulta con su pediatra para valorar si necesita una evaluación más amplia. Ante un riesgo inmediato, prioriza la seguridad.
VitalKids | Dra. Daniela Coronado
La conducta es información. Aprender a leerla cambia la manera en que respondemos.